Otra perla en París

El año pasado, el escándalo llevó al barrio de Le Marais a la primera plana de los diarios. El exabrupto del diseñador John Galliano no sólo precipitó su salida de la maison Dior –y lo llevó a la cárcel–, sino que puso en el mapa a un barrio parisino que viene tomando cada vez más auge. Delimitado por la rue du Temple al oeste, el boulevard Beumarchais al este, la rue du Bretagne al norte y el Sena al Sur, Le Marais es el sitio a visitar en la Ciudad Luz. Un vecindario joven de alma –con la movida artística que hizo famoso al Quartier Latin–, pero que suma una extensa tradición e historia. Sus sonidos, olores y sabores revelan al instante un estilo de vida ligado a la comunidad judía. No por nada Le Marais es conocido como el barrio judío de París. Al caminar por la rue des Rosiers se observan antiguos edificios con sus fachadas originales e inscripciones en hebreo; comercios con especialidades kosher y sinagogas antiguas que recuerdan que el vecindario albergó a la comunidad judía más amplia de Europa. Sus paredes también mantienen plaquetas que señalan sitios donde se produjeron distintos atentados antisemitas.

Por su ubicación –entre los distritos tercero y cuarto, con su aura de cercanía y lejanía a la vez– en los años ‘80 Le Marais se impuso como el barrio de la libertad y la tolerancia. Hoy, el vecindario porta su estandarte de gay friendly, y por sus calles se encuentran múltiples opciones de bares y discos que hacen del lugar un destino ideal para un affter office una vez que baja el sol. Con el tiempo, diseñadores de vanguardia y, cada vez más las marcas internacionales, vieron en este lugar el sitio exacto donde estar: Zadig & Voltaire (22 Bourg Tibourg), Comptoir des Cotonniers (33 rue des Francs Bourgeois) y Cos (4 rue des Rosiers, imán para modelos y celebrities) son algunas de las firmas que ya se instalaron. De fácil acceso (Saint-Paul, Bastille u Hotel de Ville son las estaciones de metro más cercanas), el público comenzó a ver con buenos ojos el nuevo barrio, novedad y recambio, cualidades preciadas en una de las ciudades más visitadas del mundo. Los turistas están felices, ya que hoy Le Marais es una de las pocas zonas con comercios abiertos los domingos, día en que el vecindario se llena porque el parisino también aprovecha para pasear. La diversidad de opciones en entretenimiento (entre galerías de arte, zonas verdes y gastronomía) es otro de sus atractivos. Caminarlo es la mejor manera de conocerlo, ya que sus callecitas angostas pueden llegar a desembocar en lugares alucinantes. Para degustar los riquísimos falafel de L’Aus du Falafel (34 rue des Rosiers), los panes de Sacha Finkelsztajn (27 rue des Rosiers) y dejarse sorprender por rincones como el pasaje rue des Barres, la iglesia Saint Paul-Saint Louis o la Biblioteca nacional de Francia (18 rue du Petit Musc).

EL JARDIN SECRETO. Le Marais –el ‘pantano’ en español– se convirtió, por su estilo bohemio, en el Montmartre de fines de los ‘90. Sus calles tuvieron su propio capítulo cinematográfico con la película Paris je t’aime, bajo el ojo del director Gus Van Sant, quien con sus escenas –pantallazos breves y eficaces– capturó el estilo medieval tan difícil de encontrar en París. Para conocer algunos de esos sitios sólo basta caminar desde la estación de metro Bastille, por el boulevard Beaumarchais hacia la rue dus Pas de la Mule y dar con su corazón: Place des Vosges, construida a pedido del rey Enrique IV en 1605. Los nobles de la época comenzaron a levantar palacetes a su alrededor –más cerca vivías del rey, mayor tu poder– logrando así un conjunto arquitectónico de 40 mansiones alineadas, absolutamente maravillosas. Perfectamente simétrica, esta plaza –la más antigua de París y también llamada ‘El pabellón del rey’– mantiene intacto su porte elegante, con sus fachadas de ladrillo y tejados de pizarra. En el número 21 solía vivir el Cardenal Richelieu –de 1615 a 1627–, y en una esquina –en el número 6– vivió Víctor Hugo. En esa maison escribió Los Miserables y allí funciona hoy su museo (cerrado los lunes).

Como gran pulmón verde que es, muy apreciado en una ciudad como ésta, Des Vosges permite disfrutar de momentos de ocio y silencio. En primavera, la plaza es una foto por sí sola. Es que, apenas sale el sol, los vecinos la eligen para disfrutar del aire libre y se instalan con sus mantas y cestas de picnics o bien se dirigen a los cafés y tiendas que hay bajo sus arcadas. En la zona se mantienen edificios que son auténticas joyas del siglo XVII. Hablamos del Hotel de Sully, con su estilo renacentista (62 rue Saint-Antoine) que fue usado como locación del film Relaciones peligrosas con John Malkovich y de la Biblioteque Historique de la Ville de Paris, que reúne la historia de la Ciudad Luz. Con sus callecitas angostas, Le Marais es uno de los pocos vecindarios de la capital francesa que quedó fuera de la magnificencia de las grandes avenidas y del ideal de ciudad concebido por Napoleón Bonaparte. Mantiene un aura de pueblo, donde todos sus habitantes se conocen y hoy es uno de los sitios más cotizados de París. En los últimos cinco años, el precio inmobiliario se incrementó en un 100% (se calcula un valor aproximado de 13.000 euros por cada m2). Vivir a metros de Le Village, con sus patios repletos de anticuarios y las antiguas murallas medievales, tiene su precio.

Antigüedad, vanguardia e historia combinadas en un solo lugar.

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