Dudas y respuestas sobre la hepatitis

Se tienen estudiados 5 tipos del virus de la hepatitis, pero se sabe que existen más / Foto: ThinkstockSe tienen estudiados 5 tipos del virus de la hepatitis, pero se sabe que existen más / Foto: Thinkstock

La hepatitis es una inflamación del hígado, generalmente ocasionada por la infección de un virus, del que se conocen los siguientes cinco tipos:

Virus de la hepatitis A. Se transmite cuando una persona no vacunada consume un alimento o bebida contaminados por heces de una persona ya infectada por el virus. No provoca enfermedad hepática crónica (de larga duración) y rara vez es mortal a menos que cause insuficiencia hepática aguda (incapacidad del hígado de efectuar sus funciones metabólicas y de excreción).

Virus de la hepatitis B. Provoca una infección potencialmente mortal en el hígado. Es el tipo más grave de hepatitis viral. Puede provocar enfermedad hepática crónica e implica un alto riesgo de muerte por cirrosis (cicatrización y funcionamiento deficiente del hígado) y cáncer hepático. El virus puede sobrevivir fuera del organismo por 7 días, tiempo durante el cual aún causa infección en el organismo de una persona no vacunada.

Virus de la hepatitis C. Enfermedad que se propaga más comúnmente cuando la sangre de una persona infectada entra al organismo de una persona sana libre de este virus. Puede causar enfermedad hepática crónica y en algunos casos cirrosis y cáncer de hígado.

Virus de la hepatitis D. Se encuentra sólo en personas portadoras del virus de la hepatitis B, pudiendo empeorar la infección a consecuencia de esta última.

Virus de la hepatitis E. Enfermedad que generalmente no tiene consecuencias graves, sin embargo existe la posibilidad de convertirse en una hepatitis fulminante (si llega a ser una insuficiencia hepática aguda).

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Cómo se puede contagiar cada tipo de hepatitis:

Hepatitis A. Por contacto sexual, convivencia personal cercana por tiempo prolongado, compartir inyecciones o vivir con alguien con hepatitis A, así como consumir alimentos o bebidas en algún lugar donde se detectó que éstos, o las personas que los cocinan o sirven, están infectados o contaminados con hepatitis A.

Hepatitis B. Se transmite por contacto directo o transfusión de sangre, por contacto sexual por medio del semen o secreciones vaginales de una persona infectada, al igual que mediante el uso de agujas que estuvieron en contacto con alguien enfermo y los bebés nacidos de madre infectada.

Hepatitis C. Generalmente se transmite a quien está expuesto a sangre infectada, por transfusiones sanguíneas, inyecciones con jeringas contaminadas, en mujeres embarazadas que contagian al bebé y por último la transmisión por contacto sexual, sin embargo esta última forma es menos común.

Hepatitis D. Al portar el virus de la hepatitis B, así como las mismas formas de contagio de ésta.

Hepatitis E. Principalmente se transmite vía fecal-oral, como consecuencia de la contaminación fecal del agua bebible. Otros factores de riesgo son el comer productos derivados de animales infectados, transfusiones sanguíneas o la infección de una mujer embarazada a su feto.

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Signos y síntomas de cada hepatitis:

Hepatitis A. No siempre se presentan síntomas, y pueden ser de moderados a graves. Son fiebre, pérdida de apetito, diarrea, náuseas, vómitos, dolores en el abdomen, orina obscura e ictericia (coloración amarillenta de la piel y la esclerótica del ojo). Los adultos presentan signos y síntomas más frecuentemente que los niños, y la gravedad y mortalidad de la enfermedad aumentan con la edad. Los niños infectados que son menores de seis años no suelen no presentar síntomas. Entre los niños mayores y los adultos la infección puede causar síntomas más graves.

Hepatitis B. Los síntomas pueden durar varias semanas, entre ellos: ictericia, orina oscura, fatiga extrema, náusea, vómitos y dolor abdominal. Se llega a ocasionar enfermedad hepática crónica que puede desembocar en cirrosis o cáncer hepático.

Hepatitis C. Algunas personas pueden presentar fiebre, cansancio, inapetencia, náuseas, vómitos, dolores de abdomen, color obscuro de la orina, heces fecales grisáceas, dolor articular e ictericia. Aparece también una enfermedad crónica del hígado llegando a cirrosis y cáncer; de hecho un 25% de los enfermos con cáncer de hígado tienen como causa principal la hepatitis C.

Hepatitis D. Enfermedad que provoca que los síntomas de la hepatitis B se agraven.

Hepatitis E. Aparición de ictericia, pérdida del apetito, hepatomegalia (agrandamiento del hígado), dolor abdominal, nauseas, vómitos, fiebre. Muy raramente ocasiona hepatitis fulminante (insuficiencia hepática aguda).

Tratamientos

Hepatitis A. No existe un tratamiento específico, se enfocan más a mitigar las molestias así como una adecuada nutrición del paciente incluyendo la hidratación después de los vómitos y diarreas.

Hepatitis B. Se pueden manejar medicamentos como antivirales, aunque también mucho del tratamiento se enfoca en aminorar las molestias y mantener una adecuada alimentación.

Hepatitis C. El que hayan 6 diferentes genotipos (información genética) del virus de la hepatitis C hace que los tratamientos antivirales y con interferones (proteínas del sistema inmunológico) varíen en su eficacia, llegando a tener éxito en algunos casos y a ser un fracaso en otros.

Hepatitis D. El tratamiento es en base a mitigar los síntomas y la aplicación de interferón.

Hepatitis E. La prevención es la medida más eficaz contra la enfermedad ya que no existe tratamiento que modifique el curso de ésta; por lo general se espera la adecuada respuesta del sistema inmunológico del paciente.

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Prevención

Hepatitis A. Las medidas más eficaces para combatirla son el manejo sanitario del agua potable, las aguas residuales, prácticas de higiene personal como el lavado regular de las manos y por supuesto la vacunación.

Hepatitis B. La vacuna es el principal medio de prevención de la enfermedad, y debe administrarse a todos los lactantes y niños y adolescentes de menos de 18 años que no hayan sido vacunados con anterioridad, así como personas con comportamientos sexuales de alto riesgo, parejas y contactos domésticos de personas infectadas, pacientes que necesitan transfusiones frecuentes de sangre o productos sanguíneos, entre otros.

Hepatitis C. No existen vacunas para la prevención de infecciones por el virus, el riesgo de infección se puede reducir evitando los medios de contagio o factores de riesgo.

Hepatitis D. El diagnóstico y tratamiento oportuno, y la vacuna de la hepatitis B, ayudan a prevenirla. Se debe evitar cualquiera de los factores de riesgo.

Hepatitis E. Adoptar prácticas higiénicas como lavarse las manos con agua salubre, evitar beber agua de pureza desconocida y tener la certeza de la calidad de los productos de origen animal que consumimos. En 2011, en China se trabajó en la primera vacuna para prevenir la infección por el virus de la hepatitis E, sin embargo aún no está disponible en el mundo.

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Omar Luja es médico cirujano y homeópata por la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía, Instituto Politécnico Nacional, México. Cédula: 7719134.


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