La guerra contra el vello púbico

Brenda llegó un poco alterada a mi casa. Venía de una cita amorosa y necesitaba desahogarse: "Acabo de vivir una de las experiencias más humillantes de mi vida gracias a Jorge, el hombre con el que estoy, o mejor dicho, con el que estaba saliendo. Estoy furiosa". Resulta que después de varias citas con el susodicho, finalmente pasaron al plano sexual, "y ahí se encargó de hacerme sentir la mujer más indeseable del mundo. Seguramente ha visto tanto porno y tan malo, que piensa que todas las mujeres deberíamos tener el pubis completamente depilado. No sé qué les pasa, pero alguien debería explicarles que además de ser un trámite engorroso, es innecesario y hasta nocivo para nuestra salud", concluyó Brenda.

El vello púbico juega un papel fundamental en nuestra salud sexual - iStockphotoEl vello púbico juega un papel fundamental en nuestra salud sexual- iStockphoto

Y aquí nos encontramos una vez más, discutiendo el tema de la depilación. Aunque lo hemos tocado de manera general, creo que Brenda tiene mucha razón. Hace falta hablar seriamente de la depilación del área genital, no sólo por sus implicaciones en la autoestima sino por las consecuencias negativas que tiene para nuestra salud sexual. Y cuando digo nuestra me refiero a hombres y mujeres.

De muchas formas se ha patologizado la sexualidad femenina. Continuamente nos hacen pensar que los olores, el aspecto y los flujos de nuestro cuerpo son "sucios". Basta mirar los comerciales de tampones, compresas y productos de "higiene femenina". ¿Por qué quieren aromatizarnos? ¿Por qué insisten en decirnos que los genitales o los flujos de una mujer deberían oler a flores silvestres? ¿Qué hay de malo en los olores o las texturas de nuestro cuerpo? Señoras y señores, no hay nada vergonzoso ni sucio ni desagradable con nuestro cuerpo. Esta tendencia a "perfumar" e "higienizar" nuestra sexualidad es consecuencia de un largo proceso que se inició hace muchos siglos, sólo que ahora la industria se ha adueñado del discurso y lo ha retorcido de tal forma que lo "limpio" y lo "natural" no tienen que ver con una cuestión de salud, sino con una imagen de lo deseable.

La idea dominante de lo deseable, al menos en términos de piel, es ser lampiño. Esculturas, ilustraciones, fotografías e imágenes en la pantalla nos muestran cuerpos femeninos cuyo único rastro piloso tolerable está en las pestañas, las cejas y la cabellera. Como si el resto de cuerpo no tuviese poros, como si la ausencia de pelos fuese no sólo un signo indiscutible de belleza, sino también un indicador de "superioridad" evolutiva, racial, social y hasta sexual.

Pagination

(2 Páginas) | Leer todo

YAHOO MUJER EN FACEBOOK