¿Qué se esconde tras ese antojo?

Por: Verónica Ortega

De acuerdo con la Asociación Americana del Embarazo, la mayoría de las mujeres que esperan un bebé, experimentan antojos en algún momento. Ya sean dulces, salados, agrios o condimentados, el deseo por determinados alimentos aparece súbitamente y es muy intenso. ¿Son las hormonas las culpables, o existen otros responsables? Averígualo.

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Durante el embarazo de tu mejor amiga, presenciaste de primera mano cómo los bocados dulces aumentaron considerablemente en su dieta. Sin embargo, a ti te pasa lo contrario, y lo que se te antoja son las delicias saladas. ¿Tu organismo está al revés? ¡Para nada! Un estudio realizado por Baby Center, portal especializado en maternidad, reveló que un 40% de las mamás entrevistadas tenían antojos dulces, un 33% prefería snacks salados, el 17% deseaba comida condimentada y el 10% ansiaba alimentos ácidos.

Del otro lado de la moneda, están las aversiones a la comida, que también se presentan en el embarazo, y son tan intensas que pueden hacer que una vegetariana coma carne. Elizabeth Somer, autora del libro Nutrición para un Embarazo Saludable, comentó para el mismo portal, que la repulsión por ciertos alimentos, va de la mano con los antojos, pues las mujeres que presentan uno, son más propensas a tener también el otro.

¿A qué se deben los antojos?

Existen diversas teorías, pero si en algo coinciden los expertos es en la afirmación de la Asosiación Americana del Embarazo: no se sabe a ciencia cierta. La Dra. Janet Pope, profesora de nutrición y dietética en la Universidad Teconológica de Louisiana, señaló para Parents, portal dedicado al bienestar familiar, que algunos antojos pueden estar relacionados con los cambios hormonales que se viven en el embarazo. Del mismo modo, los sentidos del gusto y del olfato, cambian en las embarazadas, y ello puede tener cierta influencia en lo que se les antoja ¡y lo que aborrecen!

Algunos especialistas consideran que el deseo de ciertos alimentos responde a la falta de determinados nutrientes, por ejemplo, niveles bajos de magnesio podrían despertar el antojo de chocolate; la carencia de proteínas, llevar a comer carne; y la necesidad de calcio, desear los lácteos. Otros, atribuyen la aversión por ciertos alimentos a una señal del organismo de que éstos pueden ser dañinos para el bebé.

Judith Brown, autora del libro Qué Comer Antes, Durante y Después del Embarazo, declaró para Baby Center que, no existe evidencia científica de que los antojos estén relacionados con necesidades nutricionales, pero tampoco de que éstos sean perjudiciales.

Somer, por su parte, considera que muchos de ellos pueden responder a necesidades emocionales, especialmente porque el embarazo es una verdadera montaña rusa de emociones. A su vez, puntualiza que mientras sea con moderación, no se trate de antojos no alimenticios como el deseo de comer tiza o pasta de dientes -que es raro pero puede darse-, y sean parte de una dieta balanceada, no hay nada de malo en sucumbir a los mismos.

Recuerda que frente a cualquier duda, o antes de hacer cambios en tu alimentación, debes consultar con tu médico u obstetra.

Fuentes:
Asociación Americana del Embarazo (americanpregnancy.org)
Baby Center (babycenter.com)
Parents (parents.com)

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