5 estrategias para elegir juntos el nombre del bebé

Sobre gustos no hay nada escrito. Está claro. El problema aparece cuando hay que hacer una elección a base dos gustos distintos. Si fuera la receta de un trago frutal sería más sencillo: se coloca todo en una licuadora, se procesa y listo.

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Un hijo es algo de eso, hay un poco de cada uno y sale la mezcla; pero elegir el nombre que llevará toda su vida es una cuestión diferente, un tanto arbitraria y absolutamente subjetiva, pero no poco importante.

En muchos casos no significa un problema, porque ambos padres tienen claro lo que quieren. En otros, no resulta tan fácil y entonces comienzan las discusiones.

Si esa es tu situación o si ambos siguen indecisos mientras ven como va creciendo la panza, puedes leer esta nota que seguro va a despertarte algunas ideas.

Trenzando mil nombres en dos sexos

Decir Paula, Alberto, Rosa o Pedro no tiene ningún sentido, porque sabemos que el mundo está plagado de páginas Web y de libros que rezan todos los prototipos. Y a veces terminamos por marearnos más. Por eso preferimos darte consejos e ideas que apunten a que ambos puedan pensar el más indicado para su futuro retoño.

1. Averigua si será niña o niño: si tienes la oportunidad de saber el sexo de tu bebé es mejor, así la imaginación estará un poco más cerca de la realidad y podrás ir cerrando el amplio espectro de posibilidades.

2. De dónde sacar ideas: trata de memorizar esos personajes que marcaron tu vida, aquellos a los que admiraste siempre o que viste bellos por algún motivo. Seguro habrá más de uno que te inspire. Libros, películas, series de televisión, también pueden ser otro recurso para encontrar el nombre perfecto. Asimismo, otra sugerencia es hacer una encuesta entre los parientes y amigos para ver qué proponen.

3. Cómo ponerse de acuerdo con la pareja: es el punto más difícil, pero acá van algunas ideas. Cada uno puede hacer una lista durante una semana con las opciones que más les gustan, sin que el otro espíe. Cuando el lapso se ha cumplido, deben mirar si hay coincidencias. Si no las hay se realiza un sorteo: colocan varios papelitos dentro de una bolsa y le piden a alguien de afuera que elija uno al azar. Otra posibilidad es proponerle a tu media naranja que de acuerdo al sexo será la responsabilidad de uno o de otro padre elegir el nombre… o, si esta vez decide la mamá, para el próximo niño será su papá. Pero las alternativas no acaban ahí: si hay hermanos mayores pueden hacer una votación en la familia y que gane la mayoría.

4. Lo que nunca debes hacer: trata de evitar el nombre del momento, porque las modas cambian pero los nombres quedan. Y a tu hijo seguramente no le gustará llamarse igual que otros 10 compañeros de la escuela. Por otra parte, los más rebuscados no siempre resultan los más originales.

Si lo elijes por su significado, recuerda que la mayoría de las personas no lo tendrá presente. Pero si es literal, piensa que será el primer mensaje que reciba el chico de parte de sus padres: Soledad, Martirio, Hércules, Inocencio...
Si la idea es hacerle un homenaje a alguien, primero hay que pensar si a uno le gustaría llamarse de ese modo. Luego, tratar de ponerse en la piel del niño cuando tenga alrededor de 10 años. ¿Creen que estará conforme con la idea? Si tienen que quedar bien con un pariente, es mejor que hagan otro tipo de obsequios.

5. El apellido: recuerda que el nombre no va solo, estará acompañado por el o los apellidos y sería mejor que combinen fonéticamente. Si este es muy largo o complejo, lo mejor será hacer un contrapunto con un nombre corto. No hay que olvidar que lo tendrá presente en toda su trayectoria escolar y a la hora de escribirlo puede resultarle complicado. También se sugiere probar cuáles y cómo pueden ser los diminutivos o apodos, ya que a veces sus afectos terminan por llamarlo de esa manera y la opción que tanto fue pensada termina por quedar en el olvido.

Lo que no debes pasar por alto:

El nombre va a ser parte de su identidad, por eso, sería ideal que se sienta cómodo con él. No sólo debe gustarle a los padres, sino principalmente al niño que lo cargará durante toda la vida.

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