¡Nene, a la cama!

Llegó el momento. El gran día del paso de la cuna a la cama. Una nueva etapa en la vida de un niño que hay que preparar con esmero. Saber elegir el cuándo es tan importante como el dónde.


Muchas familias deciden trasladar al pequeño a su habitación sin aún pasarle a la cama, es una opción. La psicóloga infantil, Azucena Santos, recomienda que el cambio de dormitorio, tan importante para el niño, no se haga coincidir con acontecimientos que tengan trascendencia en su vida como la llegada de un hermano o el comienzo del curso escolar. Todo debe de realizarse con la mayor naturalidad posible, sin que suponga un cambio brusco para el pequeño.

La psicóloga recomienda que el cambio no se demore en el tiempo, una circunstancia que redundará en el desarrollo del niño y en su independencia.

Sonia Pérez Romera, responsable de contenidos pedagógicos de Imaginarium, indica que el momento adecuado para pasar de la cuna a la cama depende del desarrollo de cada niño, pero debería de ser a partir del año y medio, llegando el límite hasta los tres.

Una de las pistas para hacer el cambio es observar -a pesar de que para nosotros siga siendo un bebé- el tamaño del niño respecto a la cama: quizá salte las barras de la cuna con facilidad. Si es así, ha llegado el momento.

Atendiendo a estas premisas, la firma de juguetes y mobiliario infantil Imaginarium propone un espacio con un diseño atractivo, funcional y muy versátil. Los materiales deben de ser robustos y seguros, de esquinas sin aristas, redondeadas y que no se astillen.

Una altura baja respecto del suelo ayuda a superar miedos en el momento de dejar la cuna, comenta Pérez Romera. Además, esta profesional, indica que la cama debe tener unas medidas especiales de forma que el niño tenga suficiente espacio, pero que no se pierda o se sienta desprotegido.

Una buena manera de adaptar al niño a su nueva habitación es implicarle en la elección de las sábanas y en la elección de la decoración, para que se sienta a gusto con lo que tiene alrededor, una manera que también le hará sentirse seguro y reconocer el espacio si se desvela durante la noche comenta Pérez Romera.

La experta indica también, que la elección de los colores debe proporcionar armonía al entorno. Aconseja que se tenga en cuenta lo que transmite cada color. El rojo produce excitación y habrá que contrarrestarlo con alguno más cálido como verdes y azules que transmitan calidez e invitan al descanso.

El sueño será algo difícil de conciliar las primeras noches, pero pocos días después el pequeño se habrá adaptado al espacio sin ningún problema y lo hará propio.

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