Adivina quién viene a cenar esta noche… ¡el jefe!

Esta vez tenemos un invitado particular: el jefe, acompañado por su pareja. Obviamente, queremos quedar muy bien pero nunca hemos preparado una cena formal. ¿Cómo ser un buen anfitrión? ¿Cuál es el menú más indicado? ¿Por dónde empezamos? Son miles las preguntas que afloran desde el momento en que nos dijo que aceptaba gustoso la invitación.

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La Licenciada en Relaciones públicas, cocinera profesional y sommelier internacional Rose Galfione, que ha escrito el libro El Arte de Recibir en Casa, nos regala unos cuantos consejos para quedar muy bien sin excedernos en gastos.

¿Qué es lo primero que tenemos que pensar?

El saber desenvolverse como un buen anfitrión cuando invitamos al jefe, habla de nosotros. Es una carta de presentación que va a mostrar nuestro espíritu por recibir adecuadamente, nuestra cortesía, nuestros modales y buena educación, nuestra generosidad y, por sobre todo, el respeto que sentimos hacia ese invitado.

Empezamos por convocarlo con anticipación, ya que hay algunos jefes con agendas muy comprometidas. En este caso se hace personalmente, tratando de ser lo más claros posible en el tipo de invitación: la hora, el lugar, si es extensiva a su mujer o a su familia, que tipo de comida… Si es una cena formal la vajilla (se puede alquilar), el servicio y el menú deben ser impecables y acordes a la circunstancia.

¿Cómo podemos pensar en un menú que no sea sumamente caro pero que nos haga quedar bien?

No es necesario poner lo más caro para quedar bien. Es lógico que en determinadas ocasiones uno quiera lucirse, pero no por ello debo ofrecer algo si no cuento con la vajilla apropiada para servirlo. El anfitrión tiene que ser auténtico y no ir más allá de lo que puede ofrecer. Por empezar me preocuparía por saber a través de su secretaria si hay algo que no le gusta o si tiene preferencias por algún plato o un vino. Este detalle definitivamente sumará puntos a nuestro haber, ya que si es vegetariano y lo invitamos a comer carne se sentirá incómodo.

Las entradas pueden ser frías y livianas, como pescados y mariscos o una buena ensalada Caesar. Para el plato principal se puede pensar en pastas, un risotto o cualquier variedad de carne. Y de postre, sorprender con un exquisito crumble de manzana y helado de crema. No aconsejo un volcán ni un soufflé, ya que son más complicados de servir.

¿Cuántos pasos debe tener el menú?

Tratándose de una comida formal, un ligero aperitivo para empezar y luego la entrada, el plato principal y el postre. También un café con petit—fours y algún licor para el final.

¿Y las bebidas?

Con el aperitivo es bueno dar opciones, no demasiadas, pero puede ser un espumante, una copa de vino o un jugo de tomate. Luego los vinos apropiados con el menú elegido; puede ser blanco, rosado o tinto. El agua no debe faltar; y si se va a hacer un brindis con champagne lo mejor es que sea después del plato principal, es decir, entre el postre y el café.  Pero para quitarle un poco de formalidad a la velada, el anfitrión también puede decir unas palabras al comienzo de la cena, con una copa de vino en la mano. Es bueno que el dueño de casa haga mención del halago que siente por contar con la presencia de su jefe.

¿Cómo debemos poner la mesa?

Tiene que haber un mantel. El plato de sitio puede estar o no, y el principal se coloca antes de la cena. La entrada y el postre, por lo general, se sirven desde la cocina. Las servilletas van a la derecha o, si es una mesa pequeña, pueden ir sobre los platos. Respecto de las copas, tiene que haber una de vino tinto, otra de blanco y una para el agua. Y los cubiertos se colocan desde adentro hacia fuera, siendo los mas alejados los primeros en ser utilizados. Los de postre, cuchara y tenedor, van arriba del plato. Y nunca está de más un pequeño salero, cada dos comensales, para rectificar la comida.

¿Cuál es el secreto del éxito de una buena velada?

Para poder lucirnos, primero que nada es importante contar con alguien que nos ayude a servir la mesa. No es imposible de pagar y nos va a garantizar que vamos a poder estar relajados y atentos al invitado. Quizás es preferible gastar menos en el vino.

De todas maneras, hay que poner sobre la mesa todas las variables del éxito (el motivo de la reunión, la relación con el jefe, su personalidad, el tipo de trabajo). No tiene que ver necesariamente con lo que se va a servir o como se hará, sino con el animo de la reunión.

Algunos consejos más:

Siempre hay que tener todo listo, por lo menos 5 minutos antes de que los invitados toquen el timbre.

La luz ideal es la cálida (si es con un dimmer, mejor). Las velas ayudan a crear un lindo clima pero siempre deben ser complemento de la iluminación artificial. Y la música tiene que ser suave y que permita escuchar lo que se habla.

Por más que el anfitrión esté en su casa, jamás debe mostrarse superior al jefe. La humildad en la actitud es muy importante.

El jefe no debe sentarse en la cabecera de la mesa. Allí se ubican los anfitriones. El invitado más importante va a la derecha de la anfitriona y su pareja, a la derecha del anfitrión. Y nunca se debe empezar a comer hasta que la dueña de casa lo haga.

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