En este momento estoy descansando. Acá en Estados Unidos es feriado nacional, no hay mucho para hacer…”. Justo sobre “poco que hacer” habla Milla Jovovich (36), que hizo su primer trabajo a los once años posando para la tapa de la revista italiana Lei, y desde ese momento, ocupó cada momento de su vida siendo actriz, cantante, modelo y, desde hace tres años, madre de Ever Gabor. No para. Y por estos días estrena una superproducción de fotos para el calendario 2012 de Campari con imágenes que interpretan escenas del utópico fin del mundo anunciado.
En el preciso momento en el que atendió la llamada telefónica de Para Ti, en su casa de Los Angeles, Milla nos contó que estaba preparando sus valijas y a su hija para emprender un nuevo viaje a Londres donde rodará la quinta parte de la saga Resident Evil, dirigida nuevamente por su marido Paul W. S. Anderson. En contra de las predicciones apocalípticas, ya tiene tres nuevas películas, entre ellas, Los Tres Mosqueteros –también dirigida por su marido– y dos más que se estrenarán la temporada que viene. Así vive, entre Los Angeles, Nueva York y el destino de turno. “Tengo que tener mucha preparación física para las películas con escenas muy riesgosas –y cuenta que su lugar preferido para hacer los ejercicios diarios es el jardín de su casa en L.A. “Al final, puedo estar entrenando ocho horas por día, así que termina siendo parte de mi vida. Definitivamente, el ejercicio también me prepara para tener paciencia conmigo misma y los demás”.
Por ejemplo, con tu marido, con quien convivís en tu casa y también en muchos rodajes. (Se ríe) Si tenemos una discusión tratamos de resolverlo rápido. Nos conocemos desde hace diez años, y nos llevamos muy bien. Somos adultos y además él es una persona muy sencilla de tratar. En ese sentido, es muy paciente conmigo porque yo soy más explosiva. Cuando se enoja, me pregunto ‘¿cómo hice gritar al hombre más increíble del mundo? ¡La equivocada debo ser yo!’ En serio, si lo llevaste hasta ese punto te sentís culpable... y no soy la única que piensa así (se ríe).
Empezaste tu carrera desde muy chica. ¿Te gustaría que tu hija siga tus pasos? No. Si hay una cosa que no me gustaría es que haga plata de joven. Es muy fácil perder el control de tu niñez y juventud. Cuando trabajás como un adulto, ganando plata, querés volver a tu casa y decir ‘tienen que seguir mis reglas’, y eso no es posible. Lo sé porque eso es lo que yo le hacía a mi mamá. Además, cuando el éxito te toma de muy chico, te invitan a eventos y fiestas y conocés este mundo que es espectacular, pero demasiado para un chico. Volviendo a mi hija, apoyaría su felicidad como sea. Y si cree que le gusta todo esto, tiene que probarlo. Pero al trabajo quiero que lo reserve para después de terminar el colegio, definitivamente.
¿Alguna vez pensás en lo que hubiera sido tu vida si te hubieras quedado en Ucrania? (Nació ahí, pero a los 5 años se mudó con sus padres a Londres y luego a Estados Unidos). Definitivamente, no. La mejor decisión que tomaron mis padres fue dejar la Unión Soviética. No hablo ucraniano, pero sí ruso. Por suerte, nos mudamos a Estados Unidos por mí, porque ellos sabían que iba a tener más oportunidades creciendo ahí que en Rusia. Seguramente, si me hubiera quedado, no hablaría inglés como lo hago ahora, ni trabajaría en el cine occidental. Estoy muy agradecida con mis padres por todos los sacrificios que hicieron para que yo fuera libre y tuviera más oportunidades en la vida. Fue muy heroico y algo que nunca olvidaré. Lo valoro ahora que soy madre, especialmente.
¿Cómo compaginás la vida de artista que recorre el mundo con la tarea de ser mamá? Es un tema que tengo presente ahora más que nunca. Cuando mi hija era bebé, era fácil viajar y hacer muchas otras cosas porque mientras estuviera conmigo no había ningún problema. Pero ahora se complica un poco orque va al colegio, está empezando a hacerse amigos y mientras más crece, más entiende que viajamos, que tiene que dejar sus amigos y todo lo conocido. Es más sensible a esos cambios. Ya no puedo hacer todo como antes, tengo que priorizar. Todavía tengo tiempo en mis manos para ser mamá y para ser artista, pero siento que estoy llegando a un momento con mi hija en que me pregunto si realmente quiero esto por mucho más.
¿Estás pensando en un retiro? Definitivamente. El próximo año tengo que tomar decisiones muy serias. ¿Qué tipo de mamá quiero ser? Quiero ser una que trabaja full time o una de las que se quedan en casa. Hoy me inclino más por la segunda, no te olvides que trabajo desde que tengo once años. Con mi marido siempre tenemos esta conversación, porque él empezó a trabajar después que yo. El todavía tiene un montón de energía y pasión, y puede seguir por quince años más. Yo ya siento que estoy trabajando hace muchos años. No me importaría para nada ser sólo una mamá (se ríe). Sería bueno tomarme un tiempo libre y pasar mis días con mi hija.
¿Cómo te imaginás esa nueva vida? Me entusiasma mucho tener tiempo libre. También me va a ayudar a disfrutar de facetas de mi persona que nunca pude aprovechar porque no tenían nada que ver con mi trabajo… ¡como mis espectaculares habilidades en la cocina! (se ríe)


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