Hubo un momento en la historia en el que una llamada telefónica implicaba “sentarse a hablar por teléfono”. Los años pasaron y aparecieron los celulares, que cada vez más fueron disminuyendo en su tamaño y creciendo en sus funciones. Después de tantos esfuerzos por alcanzar teléfonos inteligentes con aplicaciones para satisfacer necesidades y caprichos de lo más diversos, con diseños customizados para cada tipo de personalidad y hasta accesorios para liberar las manos y poder hacer más de una cosa al mismo tiempo, el nuevo gadget es retro: un colorido tubo de teléfono igual a los que se usaban en los fijos de las casas con su forma redondeada y cable espiralado. “Nuestro objetivo es traer diversión y colores a la rutina de la gente. Con continuo diseño de teléfonos celulares y el precipitado cambio de estilos, la gente se olvidó de la comodidad de un auricular tradicional durante una conversación telefónica”, dice en su sitio web la empresa Yubz, que aunque recién ahora sale a la luz, sus productos comenzaron a pensarse en el año 2000. Colorado, naranja, amarillo, verde, dorado y plateado son algunos de los colores. También vienen en versiones intervenidas por artistas que plasman sus modernas creaciones en estos diseños vintage.
Y las estrellas fueron pioneras usando estos accesorios: Lenny Kravitz y Jamie Lee Curtis los eligieron en negro y violeta respectivamente, y Donatella Versace recibió uno rosa como obsequio.
¿Cómo se usan? De manera muy simple. Aquellos modelos que tienen el cable, se enchufan en la salida de los auriculares del teléfono celular. Con un adaptador, también se pueden conectar a la computadora o laptop para hablar desde ahí con la comodidad de un teléfono fijo. Si es el modelo inalámbrico, la conexión con el teléfono se hace por medio de Bluetooth. Algunos, inclusive, tienen una base para apoyarlos mientras se utilizan en el escritorio personal. Hasta ahora se pueden encontrar en Europa y Estados Unidos o en las tiendas online de las marcas –Yubz, Native Union y Hulger– desde US$ 30.
Pero no hay que estar en Hollywood para lucir uno de estos atractivos accesorios. La PR Marcela García (47) cuenta encantada: “En septiembre viajé a Nueva York a ver el Fashion Week. Allí, mi socio me estaba esperando con un regalo que me había traído de París. Era un tubo de teléfono amarillo que se conectaba al celular. El lo había elegido como regalo VIP en una gala que organizó para el Museo del Barrio de Nueva York. ¡Me morí! Lo uso todo el tiempo acá en Buenos Aires. Cuando voy por la calle, la gente tiene reacciones de todo tipo. Muchos se ríen, otros me preguntan intrigados o se burlan imitándome, y alguno que otro se asustó cuando vio que yo sacaba de la cartera algo amarillo grande y me lo acercaba a la altura de la cara. Lo cierto es que mi socio está en lista de espera para recibir su ejemplar en negro”.
MUCHO MAS QUE UNA MODA. Gracias a sus distintos diseños, se puede convertir en un accesorio más para combinar con el outfit del día. Afortunadamente, los creadores de estos particulares objetos pensaron en una estética divertida y en la salud. Ellos dicen que reduce en un 96% la radiación emitida por el teléfono celular, aparato que este año estuvo en el ojo de la tormenta cuando la OMS decidió sumarlo a una categoría en la que se encuentran algunos objetos que podrían ser cancerígenos (la misma en la que alguna vez estuvo el café, antes de ser evaluado). Incluso Gwyneth Paltrow enumera estos auriculares en su lista de indispensables gracias a esta última particularidad.
Sin embargo, Gabriela Pérez Raffo, médica de planta del servicio de otorrinolaringología del Hospital Italiano recuerda que “si bien todavía quedan muchos estudios por hacer, aparentemente las ondas electromagnéticas de los celulares no tendrían ninguna incidencia cancerígena. Sí es cierto que muchas veces las nuevas tecnologías pueden afectar al oído, pero sólo si se expone a fuertes estímulos de sonido. Más que de los teléfonos, los problemas suelen surgir de dispositivos de música”.
Para su suerte, Marcela encontró en este obsequio una solución a sus problemas. “Por mi trabajo, paso prácticamente todo el día hablando por celular. Había dejado de hablar porque me dolía el oído, sentía algunas puntadas y se me tapaba. Directamente usaba el ‘manos libres’ o no lo atendía. En parte, también me daba miedo esto de las ondas electromagnéticas. Justo me regalaron esto, que se escucha mejor que un celular, como si fuera un teléfono normal. Es verdad que es un poco grande, pero es ultraliviano y, si uso una cartera muy chica, no lo llevo. En última instancia, contesto sólo por mensajes o, si es algo muy urgente, atiendo, por supuesto”, cuenta Marcela. Ya sea para seguir la tendencia, por comodidad gracias a sus formas redondeadas y cóncavas o para alejar las ondas electromagnéticas del cuerpo, habrá que tener uno.
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