Así como hace 25 años, Carolina de Mónaco (55) estuvo en el ojo del huracán por protagonizar varios escándalos amorosos, la historia parece repetirse con su hija Charlotte (25). En las últimas semanas sorprendió a todos al separarse del multimillonario británico, Alex Dellal (28), juntos desde hace 5 años, para vivir una apasionada historia de amor con Gad Elmaleh (40), actor y humorista nacido en Marruecos.
PARIS JE T’AIME. ¿Qué mujer no desearía ser Charlotte Casiraghi al menos por un día? Siempre escoltada por sus hermanos, Andrea (27) y Pierre (24) y dueña del apodo “la princesa sin título” (una decisión de Carolina para que sus tres hijos lleven una vida normal), la joven impacta por su elegancia y buen gusto. Y hace rato Charlotte ha tomado la posta de su abuela y su madre. Fanática de la moda desde antes de aprender a caminar, luce espléndida cada vez que representa a la familia en un acto oficial en Montecarlo, o cuando se deja fotografiar junto a amigos en las playas de Saint Tropez y también eclipsa la primera fila de los desfiles de París. Hasta ahora la gran diferencia entre Carolina (actualmente casada con Ernesto de Hannover, adicto al alcohol) y su hija, se refleja en el estilo de vida. Charlotte siempre prefirió el perfil bajo y se le conocieron pocas parejas. A los 18 años tuvo su primer novio, Félix Winckler, hijo de un abogado belga y una galerista. Luego llegó el que sería su verdadero amor: el galerista británico Alex Dellal, hijo de un multimillonario de origen iraní y de una ex top model.
La pareja estaba muy afianzada y hasta corrían rumores de boda. Ambos se habían mudado a Londres; fue él quien ayudó a la joven a dar sus primeros pasos en el mundo de la moda cuando realizó una pasantía en el periódico británico The Independent, y también la incentivó a continuar con su hobbie, la equitación. En definitiva, era una de las parejas más cool de la alta sociedad: ella, nieta de Grace Kelly y una de las bellezas más llamativas de Europa; él, un atractivo heredero millonario vinculado al mundo del arte. Pero parece que el amor terminó y Carlota cambió a Alex por el humorista Gad Elmaleh, quien proviene del seno de una familia judía, estudió en Lycée Lyautey à Casablanca, habla árabe marroquí, hebreo, inglés y francés, y se mudó a Canadá para estudiar Ciencias Políticas en la Universidad de Montreal. Elmaleh ha realizado varios unipersonales y participó en films como Medianoche en París, Las aventuras de Tintín, La verdad de los hombres, Coco, Un engaño de lujo, entre otras. Y de su vida privada se sabe que estuvo casado con la actriz Anne Brochet, con quien tuvo un hijo, hoy de 11 años, y se separó en 2002. Antes de salir con Charlotte se lo ha relacionado con la bailarina Aurélie DuPont y con la periodista Marie Drucker.
Aunque la Familia Real de Mónaco no ha confirmado dicha relación, la revista Paris Match publicó todos los detalles de este romance. A saber: se conocieron el 28 de diciembre del año pasado en un local de París; pasaron Año Nuevo juntos en la casa que el cómico tiene en París y a partir de entonces sus “encuentros” son cada vez más habituales. Distintas fotografías en las que se la ve a ella saliendo de la casa del actor demuestran que el romance es un hecho.
REVIVAL AGGIORNADO. Apenas se conoció la noticia de la nueva pareja de Charlotte todos comenzaron a temer que se repita la historia de Carolina de Mónaco y Philippe Junot. La hija de Rainiero y Grace Kelly se casó en 1978, a los 21 años, con el playboy que en ese entonces tenía 36. Un matrimonio que supuso una contrariedad para sus padres y sólo duró dos años.
Por otra parte, desde que Elmaleh entró en la vida de Charlotte, la princesa –que adora el perfil bajo– sufre el asedio de la prensa. Dice “estar viviendo un infierno diario por culpa de las persecuciones de los paparazzi”, y no ha tardado en tomar medidas buscando al hombre que defendió a Diana de Gales. La hija de Carolina de Mónaco y de Stefano Casiraghi, fallecido trágicamente en un accidente de barco en 1990, ha hecho saber a través de su abogado Alain Touca, que procederá contra los fotógrafos y reporteros que “le están haciendo la vida imposible”. El abogado ha iniciado una serie de litigios contra algunos medios ya que “su clienta ha sido perseguida sin descanso, día y noche, por una docena de individuos y/o fotógrafos”. Con todo esto la hija de Carolina dejó en claro que está siendo víctima de un “acoso mediático y físico”. Y su abogado sostuvo que “la situación pone en peligro a Carlota, quien dice vivir un infierno diario”.
Lo llamativo es que el carácter de Charlotte ante la prensa nunca antes había sido así. Durante los casi cinco años que duró la relación con Dellal, ambos vivieron su amor con mucha tranquilidad, libres de escándalos. Es que su romance con Elmaleh tiene muchos ingredientes para la prensa amarilla. Sin embargo, sin llevar sangre azul en sus venas, él tiene algo del ADN de los Grimaldi: es actor de cine, igual que Grace Kelly, y además, la misma Carolina tuvo un affaire durante cuatro años con el intérprete galo, Vincent Lindon. Por eso la llegada de un actor resulta como una burla del destino. Además se trata del humorista preferido de los franceses, elegido en 2007 “el hombre más divertido del año”. Está claro que Elmaleh no encaja en el ideal de yerno que toda suegra quisiera tener –los artistas siempre han tenido mala prensa–, pero es sin dudas el invitado ideal capaz de animar cualquier velada. Además, su nombre está empezando a sonar fuerte en Hollywood tras sus apariciones en recientes films exitosos. Y este año se estrenará Jack y Julie, comedia en la que comparte cartel con Al Pacino y Katie Holmes.
Intentando escapar del triste destino de los Grimaldi y ante la falta de noticias sobre un posible embarazo de Charlene Wittstock, Charlotte y Gad Elmaleh protagonizan un romance que le da un nuevo aire a la dinastía de Mónaco y, por qué no, digno de un film de Hollywood.


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