Sin cuentos de hadas. Las relaciones comienzan el enamoramiento, pero esto es solo una etapa. Hacer vida en común implica una dinámica muy distinta a la primera fase de romance. Con la convivencia aparece el tedio, lo extraordinario vuelve a ser ordinario y las negociaciones cotidianas se vuelven agotadoras. No hay pociones mágicas para evitar los desacuerdos, ningún hada madrina vendrá a devolver la chispa que desapareció con el tiempo. Creo que...
más Sin cuentos de hadas. Las relaciones comienzan el enamoramiento, pero esto es solo una etapa. Hacer vida en común implica una dinámica muy distinta a la primera fase de romance. Con la convivencia aparece el tedio, lo extraordinario vuelve a ser ordinario y las negociaciones cotidianas se vuelven agotadoras. No hay pociones mágicas para evitar los desacuerdos, ningún hada madrina vendrá a devolver la chispa que desapareció con el tiempo. Creo que los cuentos de hadas tienen un final abierto e incierto. Dicen: "vivieron felices para siempre", pero nunca nos explican cómo. Y es que la relación depende de lo que decidamos hacer o dejar de hacer por ella.
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