
Los olores son tan poderosos para la memoria que cada uno de nuestros recuerdos está anclado a un aroma específico, de ahí que una fragancia pueda convertirse en parte de la identidad de una persona. Su uso y elección también hablan de la personalidad: así como hay quienes usan un poco de perfume para ocasiones especiales, otras se sienten "desnudas" si no se perfuman antes de poner un pie en la calle. Sea cual sea el caso, aquí hay algunos consejos básicos para sacar lo mejor de este maravilloso tesoro líquido.
La elección
- Al momento de la elección mucha gente se guía por el aroma del perfume en el cartoncito que proporcionan en las tiendas. Pero la prueba real es cuando lo usamos, ya que el aroma varía según la acidez de la piel.
- Para elegirlo: moja el cartoncito con perfume, frótalo suavemente sobre el dorso de la mano y siente su aroma a una distancia de 15 cm. Evita olerlo directamente del frasco, ya que el alcohol que desprende puede enmascarar su esencia.
- Si ya encontraste el perfume que te agrada, úsalo al menos tres horas antes de comprarlo. Las notas de la cabeza —las que dominan durante los primeros minutos—, son reemplazadas por las notas del corazón al cabo de media hora. Después de dos o tres horas emergen las notas de fondo, que son las más características y persistentes.
- Las notas de los perfumes cambian de acuerdo con las estaciones y el clima. Por ejemplo, en tiempo de calor los perfumes despliegan aromas más fuertes y penetrantes. Los expertos recomiendan elegir una fragancia más ligera para tiempo de calor y una más intensa para los días fríos.
Cómo usarlo
- Los perfumes que no tienen vaporizador generalmente son extractos de alta concentración, por lo que sólo se necesita colocar con una gota detrás de las orejas, en las muñecas o en el escote.
- Al igual que la pintura en el lienzo, un perfume se expresa sobre la piel e interactúa con ella. Una fragancia se evapora más rápido sobre una piel seca que sobre una piel grasosa o bien hidratada.
- Si prefieres rociar el perfume sobre la ropa, recuerda que su personalidad expresa mejor en materiales como lino, algodón o lana. Evita rociar perfume sobre la seda, puede quedar manchada de por vida.
- Un perfume se activa con el calor, por eso se recomienda aplicarlo sobre las partes más cálidas del cuerpo: las muñecas, el cuello, los pliegues del codo o las rodillas... ahí donde se percibe el latido del corazón.
- Si eres más bien discreta pero te gusta usar perfume, puedes optar por envolver tu cuerpo en capas de productos con el mismo aroma: gel de baño, crema para el cuerpo, desodorante y eau de toilette en vaporizador antes de vestirte. Este efecto crea un halo aromático delicado que se evapora lentamente.
- Si tu personalidad es más dinámica, aplica una vaporización de perfume en el cabello, en la orilla de la falda y en el pañuelo del cuello.
Los cuidados
- Los perfumes (como los vinos y los cosméticos) tienen condiciones específicas de conservación. Para asegurar que su aroma permanezca intacto, protégelos de la luz. Si puedes conservarlos en su empaque o dentro de un cajón, tanto mejor.
- Si vives en un lugar muy húmedo y caluroso, no temas meter el frasco en el refrigerador, siempre protegido de la luz por un empaque.
- Compra un frasco del tamaño de tu consumo. Si eres de las que usa perfume de vez en cuando, lo más probable es que se eche a perder antes de que puedas terminar el contenido del frasco.
- Respeta el espacio olfativo de los demás. Por un lado, hay gente que abusa del perfume; por otro, hay personas tan sensibles a los olores que cuando éstos son muy fuertes pueden provocarles náusea o migraña. Si viajas en transporte público por la mañana o si trabajas en una oficina muy pequeña, modera la cantidad y la intensidad del perfume que uses.
¿Y tú, cómo haces para elegir, cuidar y usar mejor los perfumes?
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