Lic. Diana M. Resnicoff
Uno de los mitos existentes en nuestra sociedad, sostiene que sólo los jóvenes tienen acceso al placer sexual. Ello determina que algunas mujeres que no son jóvenes y gozan de buena salud, que tienen muchos deseos de pasarla bien con su pareja, se limiten debido a que no les resulta fácil, socioculturalmente, encontrar una aceptación de este derecho y esta necesidad.
Incluso muchos medios de comunicación muestran siempre a la sexualidad - genitalidad asociada con cuerpos jóvenes y hermosos. Así van convenciendo a la mujer que el placer sexual es propiedad de los físicos privilegiados.
¿Qué sucede en verdad? Las necesidades sexuales y emocionales, de cariño, atención e intimidad, no desaparecen; a pesar de los prejuicios y creencias el cuerpo, la psique, reclama contactos sexuales que, a veces, se contienen dejando de pensar en ellos o invirtiendo todas las energías en otra actividad.
Se sabe, a partir de muchas investigaciones y de mi propia práctica clínica, que la mujer alcanza su clímax de goce sexual después de los 30 años. Ya conoce bien su cuerpo, reacciones, gustos y plenitudes. Es una especie de "experta" que sabe cómo, de qué forma y cuándo lo quiere. Ha aprendido a pedir, a decir que sí y también a decir que no, de modo que al hacer el amor, no espera pacientemente, y en silencio, que su pareja adivine o no lo que desea. Su motivación principal ya no es la lucha por llegar al orgasmo.

