¿Cuántas veces te acusaron de inestabilidad emocional? Bueno, no es tu culpa. La responsabilidad la tienen unas hormonas llamadas estrógenos, que tienden a alterarse en cada ciclo menstrual, o cada vez que pasamos de una etapa de la vida a otra. Pueden producir desde irritabilidad hasta depresiones agudas que desatarán llantos sin motivo alguno.

Cuando abundan te vuelven loca, y cuando escasean te provocan calores.
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Según la agencia de noticias EP, de Madrid, existiría unnuevo estudio, titulado "El impacto de los estrógenos en las emociones: un estudio neurocientífico, psicológico y endocrino", el profesor Luo Yue-Jia, de la Facultad del Cerebro y Ciencias Cognitivas de la Universidad Normal de Beijing, y el doctor Chen Chunping, del Instituto de Psicología de la Academia China de Ciencias, realizaron una revisión sistemática de la influencia hormonal en los estados de ánimo femeninos, en los campos de la neurociencia, la psicología y la endocrinología." El artículo ha sido publicado en Science China: Life Sciences, dice la agencia, pero yo lo busqué y no lo encontré...
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Allí se explica que "los estrógenos poseen una amplia gama de efectos sobre el cuerpo y el cerebro; ejercen una influencia sobre el sistema nervioso central a través de complejos mecanismos fisiológicos y psicológicos; pueden afectar a la generación y eficiencia de los neurotransmisores en la amígdala, el hipocampo y los lóbulos prefrontales -importantes áreas del cerebro, relacionadas con la emoción y la cognición; y participan en el cambio de comportamiento emocional, actuando sobre el hipotálamo-pituitario-adrenal (HPA)."
Por otro lado, parece ser que la transcripción genética de los receptores de estrógenos pueden modular la conducta emocional, y los estrógenos pueden influir en el procesamiento emocional a través de factores neuropsicológicos, mejorar la codificación de las emociones y la precisión en el reconocimiento de expresiones faciales y pueden cambiar la intensidad de las experiencias emocionales.
No creo que ninguna mujer ignore de qué va el Síndrome Premenstrual, esos días previos al ciclo femenino en el que muchas de nosotras nos ponemos insoportables. Sin embargo, cuando leo estos estudios sobre cómo los neurotransmisores y las hormonas condicionan lo que sentimos después me cuesta darle crédito a lo que siento.
Si da la impresión de que… ¡hasta el amor o la atracción sexual son una cuestión química!
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Mi pregunta es: si todo esto es una mera actividad química en el cerebro, ¿podría, por ejemplo, curar mi mal de amores con una pastillita?

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