El detergente, el agua derrochada y el exceso en el uso de la electricidad dicen a las claras que los lavarropas no son precisamente ecológicos.
Básicamente, el agua es un bien escaso. Aunque el planeta Tierra tiene una constitución de 70 por ciento de agua, 30 por ciento de tierra, más del 90 por ciento de esa agua es salada, por lo tanto, no es apta el para consumo. Si a eso se le suman las grandes cantidades de agua dulce que ha sido contaminada por las industrias, el panorama es desolador.
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¿Una lavadora que no usa agua? / Foto: Thinkstock










