
"Javier es genial en todos los sentidos, pero es hijito de mami", confesó mi amiga Caro. "No es que se la pase metido en casa de mi suegra o que la llame diario, es algo más sutil pero igual de molesto. Javi no toma una decisión sin consultar primero a su mamá. Por ejemplo, cuando planificamos el fin de semana o las vacaciones, primero le pregunta a su madre qué planes tiene. O cuando expreso una opinión distinta a la de su familia, él se pone de su lado y yo me siento rechazada y desplazada", afirma furiosa.
Mientras conversábamos, Caro fue desahogándose. Ya en calma, pudimos ver que la mamitis de Javier no es demasiado grave (hay peores), pero ella va tener que ponerse las pilas y ver si el asunto tiene solución; aunque tengan planes de casarse, todavía están a tiempo de pensarlo.
Las personas no son de una sola forma. Si bien el susodicho tiene mamitis moderada, no hay que encerrarlo en el casillero de los "hijitos de mami". Hacerlo equivale a anular otras virtudes que pueda
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